20 de Abril de 2019

El rechazo a la internacionalización de Donald Trump

cimpatizante de Donald Trump. Crédito: foto tomada de cuenta oficialcimpatizante de Donald Trump. Crédito: foto tomada de cuenta oficial

NORTEAMÉRICA.- “Apres-mol le deluge”, Después de mi, el diluvio. La frase es atribuida al Rey Luis XV de Francia -algunos la atribuyen a su favorita, Madame de Pompadour-, pero ciertamente podría ser
parte de las referencias respecto al actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.


De acuerdo al menos con su caricaturización el mandatario, conocido por su egocentrismo y la preocupación por su imagen, encajaría perfectamente en el patrón autoritario y personalista de los últimos cuatro reyes de Francia, ejemplos cuasi perfectos de la identificación de los
intereses personales con los de la nación.


Pero en el caso de la frase atribuida a Luis XV, es también considerada como expresión de desdén a las consecuencias de políticas que parecen beneficiosas en lo inmediato.

En el caso de Trump, su campaña electoral fue un anuncio de lo que haría y ha hecho desde el principio de su gobierno.

Se refleja en tensiones comerciales casi con todo el mundo, por su creencia de que el mundo se aprovechó de su país y su deseo de corregirlo a base de
tarifas como arma de presión política para fines que van lo mismo de cambio en los términos de acuerdos de comercio que militares o políticos.
Y todo ello, en de una visión aritmética de la que desapareció la función de sumar.


La cuestión de sanciones comerciales alcanza lo mismo a China que a la Unión Europea o México, en lo que resulta el mas duro rechazo de los Estados Unidos a la internacionalización en un siglo, desde el retiro de la Sociedad de las Naciones y la ley Smooth-Hawley de 1930,
que elevó las tarifas a la importación durante la Gran Recesión y solo ayudo a provocar represalias comerciales aunque sin ser un factor de importancia en el fenómeno mundial.


Tradicionalmente la política de y en los Estados Unidos tienen un ingrediente aislacionista que levantó cabeza los últimos años, luego de que tras la Segunda Guerra Mundial, en el marco de la “Guerra Fría”, se convirtieron en el centro de una red de alianzas político-económico-militares.

Esa formulación les permitió llegar a convertirse no solo en el eje militar occidental sino en lo que Madeleine Albright, Secretaria de Estado en la segunda presidencia de Bill Clinton definió como “la nación indispensable”.


Ahora, la nación que se convirtió en la piedra angular del sistema político, comercial y militar del mundo busca retirarse o al menos comenzar a cobrar por sus favores, en cumplimiento de promesas electorales de Trump a su base.

Esas ofertas parecen adquirir nueva urgencia en vísperas de un desusadamente temprano inicio del ciclo electoral estadounidense.


Esa sería una de las explicaciones a las actuales presiones sobre el gobierno mexicano, sobre la base de una crisis de seguridad y migración con raíces abiertamente políticas.


Cualesquiera sean las razones pone a prueba la fortaleza de la relación económica y política con México en particular y Norteamérica en general.

Be the first to comment on "El rechazo a la internacionalización de Donald Trump"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*