22 de Marzo de 2019

“Todavía hay una América neofacista que enfrentar”

Gonzalo-Santos-Catedrático-de-la-Universidad-Estatal-de-California.Gonzalo-Santos-Catedrático-de-la-Universidad-Estatal-de-California.

CALIFORNIA.- Hoy por hoy el fenómeno trompista en Estados Unidos y la región se impone y desestabiliza a las esferas económicas y geopolíticas, tanto a su interior como en el mundo. Si antes el poder estadounidense exteriorizaba sus crisis a otros países y regiones del mundo, hoy Estados Unidos es el epicentro y fuente del caos.

No hay consenso social, como antes lo hubo, sobre en qué consiste un contrato social justo y viable para el país, mucho menos para el mundo. La contundente derrota de la visión neoliberal de integración regional norteamericana, y el ascenso al poder de una visión neofascista, neomercantilista y rabiosamente xenofóbica y racista es cada día más clara y peligrosa.

Detrás de ella está, repito, una explosión geosocial reaccionaria que ya rechazó las ideologías tanto liberales y conservadoras del contrato social anterior, establecido en la era del New Deal, que desde hace años llegó a su límite asintótico y no ha prevenido ni el enriquecimiento de su élite económica a expensas del resto de la población, ni la recuperación de la hegemonía global.

Esta visión neofascista solo va a crecer y causar enorme daño si no es enfrentada por una robusta oposición social. Vimos una evidencia irrefutable en la no abolición del Obamacare en el congreso que hubiera dejado desamparados a más de 20 millones de ciudadanos bajo su cobertura.

Pero ya surgieron nuevas y nefastas propuestas de ley para reducir la inmigración legal a los Estados Unidos y abolir el principio de reunificación familiar. Además, Trump, que ya se salió del Acuerdo de París sobre el cambio climático, amenaza constantemente com cancelar el TLCAN y ejerce hoy un tipo de diplomacia bully hacia sus vecinos comerciales con el fin de renegociar el tratado en detrimento de ellos.

Podría citar muchos otros ejemplos que están afectando a la misma población anglosajona, que sin embargo, votó entusiastamente por Trump. ¿Dónde está una respuesta geosocial alternativa? ¿Quién y de donde va a surgir esa oposición al trompismo enfurecido, rabioso, y galopante?

Hacen falta politícas a corto, mediano y largo plazo, pero no regresaremos de nuevo a políticas públicas ni del periodo New Deal liberal centro-izquierda ni las de los últimos regímenes neoliberales centro-derecha que le siguieron. Esos son sueños de opio.

El peso y furia de la rebelión social ultraderechista anglosajóna requiere, para ser detenida y derrotada, de una rebelión social alternativa amplia, multiétnica, multinacional, transnacional de hecho, con una visión nueva y audaz de una nueva sociedad sustentable y en harmonía geosocial en toda la región.

Esa rebelión social alternativa, en busca de un contrato social más avanzado que el que se está desmoronando ante nuestros propios ojos hoy, ya ha dado señales de vida en Estados Unidos desde el movimiento de inmigrantes del 2006, el movimiento Occupy del 2011, y la campaña de Bernie Sanders del 2016.

Pero tiene que organizarse y desplegarse con igual o mayor fuerza con la que el trompismo avanza, para confrontarla, y arrebatarle el poder del estado hoy en sus manos, derrotarla ideológicamente, y avanzar así, sino en el corto plazo en el mediano plazo, hacia la construcción de una nueva sociedad viable norteamericana del siglo 21, con un nuevo pacto social capaz de resolver los problemas acumulados por el anterior.

De paso añadiría que solo así podremos participar simultánea y constructivamente en la creación de una sociedad global nueva, donde el enorme peso y legado de Norteamérica no se desperdicie, fragmente, y desaparezca.

Una aclaración: No es que se desdeñe la urgente necesidad de toda una restructuración económica de la región, o de una nueva geopolítica por parte de los Estados Unidos adecuada al mundo multipolar en el que vivimos. Es que ninguna de estas cosas puede avanzar si no confrontamos y resolvemos la peligrosa, conflictiva, y retrograda dirección del proceso geosocial en el país más poderoso del mundo militarmente, hoy envuelto en una polarización social no vista desde la Guerra Civil. Y si se desatan de nuevo los demonios que desataron aquella guerra, esta vez la podemos perder.

*Catedrático de la Universidad Estatal de California.

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