22 de Marzo de 2019

¿Por qué una ingeniera mexicana se quedó en Canadá?

Brenda Marmolejo Crédito_ Brenda MarmolejoBrenda Marmolejo. Crédito: Cortesía.

CALGARY.-  Cuando Brenda Marmolejo (Torreón, 1978) llegó a Canadá era una ingeniera mexicana contratada en una empresa de automatización y control industrial por su experiencia en confiabilidad operacional e ingeniería de riesgos. Cuatro años después, su vida dio un giro de 180 grados, creó su propia empresa y se volvió activista en el Women Center de Calgary, provincia de Alberta, rica por el petróleo y recursos naturales.

“Este es un país que tiene muchos inmigrantes altamente calificados, por lo que la competencia es dura, pero esa misma competencia es la que te impulsa a mejorar cada día”, cuenta en entrevista con Norteamérica mientras exhibe bolsas, accesorios y artesanías de todo el mundo en una feria local: así sobrevive con su empresa Osadía y tiene tiempo de enfocarse en actividades sociales.

“Mis pasiones son la igualdad de derechos, la justicia social y la diversidad de género”, detalla.

Brenda es el rostro que reflejan diversos estudios realizados por investigadores mexicanos y canadienses que concluye que la migración mexicana a Canadá es muy diferente a la que va a Estados Unidos. La primera, en su mayoría, cuentan con documentos migratorios legales y viven en zonas urbanas.

Por otro lado hay un grupo alto al que se le dio calidad de refugiado (casa, techo, estudios, alimento, seguridad social) en medio de los tiempos más violentos de México.

Canadá se convirtió así en el segundo país con mayor número de mexicanos residentes en el exterior. De acuerdo a la última información del National Household Survey (NHS), por sus siglas en inglés, en el 2011 el número total de inmigrantes mexicanos en Canadá fue de 96,055 personas.

En ese contexto, Brenda se involucró como voluntaria en el Women’s Centre of Calgary, donde se proporcionan recursos y ayuda a mujeres en situación vulnerable bajo un modelo que se llama “peer support”, es decir, mujeres que se apoyan mutuamente compartiendo experiencias y conocimientos bajo la idea de que todos podemos necesitar ayuda en cualquier momento (hoy por ti, mañana por mí).

Su empresa, Osadía, es producto de estos y otros aprendizajes. El proyecto surgió en 2016 y en un principio no le dedicó tiempo completo, pero luego la absorbió totalmente. “Como mexicana y a través de los productos que tenemos en Osadía he traído a Canadá muchas historias de mujeres mexicanas que han logrado la resiliencia (recuperación emocional) a través de trabajo duro, de mucho valor para enfrentar la adversidad y salir adelante”.

La mudanza a Canadá (a lado de su esposo Pedro, también ingeniero mexicano) resultó ideal para detectar cómo se logra el empoderamiento de las mujeres por la vía institucional: el país no sólo escucha los mensajes, afirma, sino porque actúa para defender los derechos de los más vulnerables, reconoce la importancia de la inmigración y ofrece muchos recursos y programas sociales.

“Por fortuna este es un país que te motiva a mantener y celebrar tu origen, a sentir orgullo por tus raíces. Canadá es un país que reconoce el multiculturalismo como un símbolo nacional, acoge a los inmigrantes y está consciente de que la inmigración tiene gran importancia social y gran potencial económico”.

Los canadienses tienen, además, como uno de sus principales valores a la solidaridad. En el sismo del año pasado que devastó a la Ciudad de México y seis estados aledaños, el gobierno de Canadá fue el primero en dar un donativo de 100,000 dólares y en enviar 1,500 tiendas de campaña de 16 metros cuadrados cada una.

Desde su trinchera y con la gente que la rodeaba, Brenda hizo lo suyo con diseños especiales de playeras sobre las cuales se leía la leyenda: “¡Animo, Juchitán!” y una parte de esas ganancias fue enviada a la ciudad que más sufrió en el mayor terremoto que sacudió a México en casi un siglo: de magnitud 8.2.

En la ciudad del Itsmo murió la mayoría de las 65 personas que cayeron en el sureste (46 en Oaxaca, 15 en Chiapas y cuatro en Tabasco) y 75, 000 personas declarada inhabitable.
“Ayudar a esa población era un deber y una lección de lo que he aprendido”, dijo Marmolejo enfundada en un gorro, lejos del caluroso Juchitán.

 

Be the first to comment on "¿Por qué una ingeniera mexicana se quedó en Canadá?"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*