22 de Marzo de 2019

Oscar Ibáñez, un guardián del agua en la frontera

Oscar Ibañez en una rued de prensa en defensa del aguaOscar Ibañez en una rued de prensa en defensa del agua

Este catedrático, funcionario y activista de Chihuahua es una pieza clave para limar las peleas por líquido vital entre México y EU y hasta Medio Oriente.

NORTEAMERICA.- Durante 40 años, Oscar Ibañez (Ciudad Juárez, 1964) ha dedicado su tiempo a estudiar y cuidar el agua como activista e investigador. No cualquier líquido vital, sino uno que da límites, vida y muchos dolores de cabeza a la relación México Estados Unidos: el flujo en la frontera que nutre a cientos de comunidades.

Es un guardián del agua cuya filosofía proviene del campo. La escuchó una y otra vez de su padre agricultor en la sierra de su estado, donde era tangible la presencia de H20 en los bosques y la tierra: de ello dependía comer o no, salir adelante o no; en las ciudades, esta necesidad es menos perceptible: se cree que con sólo abrir el grifo es suficiente.

“El agua es vida”, repite aún cuando ya no es niño ni espera el temporal para las siembras para “estar detrás de los bueyes”. El tiempo pasó y el chico creció en la academia: ingeniería civil, en la Universidad Autónoma de Chihuahua; ingeniería Ambiental en la Universidad de Texas; políticas ambientales por la Universidad Estatal de Colorado.

Hoy es presidente de la Asamblea General de Usuarios del Consejo de Cuenca del Río Bravo, y durante años ha vigilado el agua como profesor universitario, funcionario público, asesor presidencial e investigador en proyectos internacionales.

Pero una de sus labores más extenuantes es limar asperezas, rencillas, entre los dos países (o regiones) que pelean por la supervivencia.

“En 1999 fui fundador y presidente del proyecto Fuerza del Trabajo para El Paso del Norte, esquema de colaboración informal que permitió una planeación integral e intercambio de datos”.

En ese tiempo, los ánimos estaban crispados y los gobiernos de ambos lados de la frontera llevaban los conflictos a la prensa, no querían juntarse o hablar sobre los distritos de riego. Mucho menos cooperar para trabajo conjunto, pero al final – y en parte por el trabajo de Ibáñez– se generaron mapas binacionales y se  comenzó a compartir información para modelos del acuífero.

Esta experiencia atrajo la atención de la autoridad Palestina que  invitó a Ibáñez para que ayudara a implementar un modelo similar para resolver los líos entre Jordania e Israel por el Río Jordán. “Era muy curioso porque fuimos mediadores entre científicos de países que estaban en guerra”.

De regreso a Ciudad Juárez, su centro de operaciones, se dio cuenta que el cuidado del agua será un tema permanentel, eterno.

Por ejemplo: el Tratado Internacional de Aguas entre México y Estados Unidos data de hace 75 años y ha tenido que remendarse 320 veces después ya sea por detalles de operación y asignación, infraestructura, términos y reglas de interpretación para compartir de la mejor manera las aguas de los ríos Bravo y Colorado.

“De  1944 para acá surgieron muchos temas no especificados en el Tratado y eso se ha tenido que resolver con actas y  acuerdos“, precisa.

Uno de ellos llevó años de resolverse y, al final, Estados Unidos reconoció que estaba entregando agua con alto contenido de sales en México. Después vinieron discusiones por el volumen (cuánto le tocaba a cada quién) y luego la calidad, que si estaba contaminada y por culpa de qué lado.

“En temporadas de sequía México cayó en incumplimiento del pago del agua: eso llevo a que se hicieran acciones paralelas para conservarla y pagar esa deuda que se resolvió en las administraciones de George Bush y de Vicente Fox: dos administraciones que colaboraron muy activamente en la materia”.

Actualmente, dice el experto, la relación y la cooperación por el bien de la frontera fluye aunque es un tema a discutir en el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, pero no está ni remotamente libre de problemas, disuciones, adecuaciones e interpretaciones como siempre ocurre entre vecinos

EN CIFRAS 

El Tratado establece que México debe entregar 432 hm3 anuales de agua a EEUU y,
EEUU debe entregar 1 mil 850 hm3 anuales de agua a México.

El 3 de febrero de 1944 se celebró y firmó en Washington, un Tratado de Distribución de las Aguas Internacionales de los Ríos Colorado y Tijuana y Bravo desde Fort Quitman, Texas al Golfo de México.

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