10 de Diciembre de 2018

México, China, Estados Unidos, triángulo de intereses y pasiones

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México debe reexaminar sus relaciones con China y buscar acuerdos, pero sin olvidar que los EEUU son su socio principal

NORTEAMÉRICA.- “Hasta hoy, China ha mostrado una gran claridad geopolítica en su manera de decidir y actuar respecto a México, pero México se ha comportado más como una nación insegura y sin proyecto hacia el futuro, y no sólo con China”.

El duro juicio del politólogo Luis Rubio se encuentra en el primer apartado del reporte con que el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) puso sobre la mesa una serie de temas vinculados con la relación entre China, México y los Estados Unidos.

El punto es muy simple. México no puede seguir indiferente respecto a China y desaprovechar los posibles beneficios económicos y políticos que un mayor acercamiento podría atraerle.
De entrada, la diplomacia china habla de posibles inversiones en infraestructura, energía, comunicaciones, turismo, en lo que el embajador Qiu Xiaoqi definió como aprovechamiento de sinergíis.

Pero China no solo es una potencia comercial pujante y en expansión, sino un competidor para los Estados Unidos, que al menos por el futuro previsible será todavía la potencia hegemónica aunque haya decidido recular de ese papel en el mundo. Y los chinos, profundos jugadores de la geopolítica, lo saben y actúan en consecuencia.

La concepción geopolìtica china.

“China opera bajo una concepción geopolítica muy clara y no desvía de ello. Desde esta perspectiva, su distancia respecto a México (dejando a un lado los proyectos fallidos como el del tren rápido Querétaro-México y el Dragon Mart) se explica más por la cercanía que México guarda con la economía estadounidense –es decir, una lógica geopolítica– que una estrictamente pecuniaria”.

Paralelamente, el mismo documento hace notar que México no es un exportador natural de los productos que China adquiere.

Esa es una de las realidades que enfrenta ahora México. La necesidad de diversificar sus vínculos comerciales y el reconocimiento, propio y de otros, que es un país con una relación extremadamente cercana a los Estados Unidos.

El análisis de COMEXI hace notar que en los términos mas directos hay una cierta incertidumbre respecto al Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN) y las relaciones bilaterales en específico, en un cambio de paradigma que sin embargo mantiene la importancia de los EEUU para México.

De acuerdo con Rubio, los Estados Unidos aceptaron jugar el papel de “ancla” institucional “para generar certidumbre en México por sus propias razones geográficas y geopolíticas: porque el progreso de México constituía una fuente de seguridad y certidumbre para sus propios intereses”.

El punto no es nuevo. Desde muchos ángulos, no hay nación más importante –en términos geopolíticos– para Estados Unidos que México. Pero tampoco hay un pais mas importante para México que los Estados Unidos: “compartimos una frontera de más de 3,000 kilómetros, un flujo constante de intercambio de bienes, servicios y personas, una historia común y cientos de cadenas de valor integradas al mercado de Norteamérica”.

El documento se hace eco de la desconfianza que había en México hacia los Estados Unidos hasta que circunstancias domésticas lo obligaron a buscar la alianza. De hecho el reporte recuerda que antes de buscar el TLCAN, el gobierno mexicano se acercó a las principales naciones europeas, pero en ese momento el interés estaba centrado en el este de Europa, o sea, en las naciones geopolíticamente clave para ellos.

Muchos mexicanos, especialmente los mas nacionalistas o los mas a la izquierda han lamentado la vinculación con Estados Unidos y promovido otras alternativas, pero ninguna pareció viable sino hasta ahora.

China ¿la solución?
Ante la incertidumbre sobre el futuro tanto del TLC como de la migración, el reporte COMEXI señala que la pregunta para México y el gobierno mexicano es cómo seguir atrayendo inversión y, en general, crear condiciones para un crecimiento económico más acelerado.

Para muchos, la respuesta está en China. Es una potencia emergente que las ultimas décadas ha crecido a tasas extraordinarias y cada vez mas se presenta como una alternativa a los Estados Unidos.
Pero es mucho mas complicado que eso.

Por un lado, el propio reporte advierte que China ha competido con México en términos de manufacturas. Pero también que potencialmente es un gran mercado al que es necesario ir. Sin embargo, está la realidad inescapable: “Mexico debe ver a China en el marco del triángulo geopolítico que constituyen su realidad geográfica y su ambición de diversificación”.

Más aún, apunta, “es imperativo que México defina que requiere de China y que es factible esperar de ella”.

Las cifras comerciales son simples. Mas del 75 por ciento del Comercio internacional de México se realiza con Estados Unidos. Wl intercambio con China ha crecido pero ni de lejos llega a esas cifras (en 2017 México importó 67 mil millones de dólares de productos chinos y exporto 6.7 mil millones a China). Pero la nación asiática no solo es un potencial socio comercial sino de inversión (muy limitada hasta ahora), turismo, y participante en temas que inciden en la relación trilateral, incluso seguridad, migración, trafico de drogas y medio ambiente.

Lo que esto implica es que el desafío reside en México, de acuerdo al menos con la visión de los especialistas participantes, que por un lado aceptaron la posibilidad de que sus propuestas pudieran haber sido rebasadas pero defendieron la validez de sus opiniones.

En ese marco, el reclamo se volvió familiar en cuanto a las demandas de certidumbre planteadas por inversionistas extranjeros y sus gobiernos: “somos nosotros quienes tenemos que construir la solidez interna que garantice la continuidad institucional del país, con era certeza patrimonial, legal y de seguridad a sus habitantes –y, por lo tanto, a los inversionistas y visitantes del exterior– y, por encima de todo, genere una claridad de rumbo para toda la población”.

Para los autores del documento COMEXI, está claro que el desafío fundamental está en México, porque necesita superar sus vulnerabilidades. Cuando eso ocurra, la relación con China y con el resto del mundo, comenzando por Estados Unidos, pasaría a un nuevo nivel entre naciones maduras y seguras de sí mismas.

About the Author

José Carreño Figueras
Periodista. Corresponsal de El Universal y Notimex en Washington. Actualmente labora en El Heraldo de México.

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