10 de Diciembre de 2018

Marta, la buscadora de migrantes desaparecidos

Formalizó la Caravana de Madres Centroamericanas hace una década y ahora se prepara para una red internacional

MEXICO.- Hace una década que el Movimiento Migrante Mesoamericano (M3) ayuda a madres centroamericanas a buscar a sus hijos migrantes extraviados en México. De ese tiempo a la fecha, 279 familias han logrado una historia feliz con el apoyo de la organización fundada por la activista Marta Sánchez Soler, pero aún falta mucho por hacer.
Nada más y nada menos que una red internacional que traspase fronteras más allá de la región mesoamericana donde las condiciones de viaje de los indocumentados los empuja contra la pared de los criminales para ser abusados, robados, secuestrados, traficados… pero no son los únicos; hay alrededor del mundo cinco millones de padres que buscan a los suyos.
“Los vamos a localizar’’, advirtió Sánchez en entrevista con Norteamérica camino a los preparativos del Foro Social Mundial para las Migraciones que se realizará en la Ciudad de México en noviembre próximo.

 

 

El foro es un evento clave para el futuro de las migraciones, y particularmente para M3 porque paralelamente y en las mismas instalaciones se realizará la primera Cumbre Mundial de Madres que buscan a sus hijos migrantes que tendrá mucha tela para cortar.
“Las centroamericanas que vienen de caravana a México serán las anfitrionas con todas sus experiencias para compartir y enseñar’’, precisa Marta, autora del proyecto mientras da una cucharada a un platón higos el almíbar.
El proyecto arrancó el año pasado cuando Sánchez viajó a Tunez a un evento migratorio y escuchó testimonios de madres locales cuyos hijos también habían desaparecido después de cruzar el Mediterráneo camino a Europa en busca de una vida mejor.
Escuchó narraciones de que los muchachos habían llegado a la playa, que había testimonios de ello y, sin embargo, no daban noticias de vida o muerte. “Pensamos, entonces, que hacía falta una cumbre de madres con hijos desaparecidos porque el dolor y la desesperación no tiene fronteras y es un tema del que no se tiene consciencia en todo el mundo, debemos dar a conocer que esas madres tienen esperanzas’’.

Madres centroamericanas visitan San Fernando en 2012. Crédito: Gardenia Mendoza

Marta Sánchez tiene el tema migrante metido en la piel desde la infancia. Sus padres huyeron de España durante la Guerra Civil española. Antes de mudarse a México vivieron en Francia, donde ella nació, pero su formación social fue, “definitivamente’’ en Mexicali, Baja California, donde observó de cerca la los temas de desigualdad y marginación.
Fue catedrática en la Universidad Autónoma de Baja California mientras criaba a sus hijas y hacía activismo contra la desigualdad y la violación a los derechos humanos, contra la falta de derechos de las sexoservidoras, contra la pobreza y la falta de reconocimiento de los cucupás, una etnia indígena que el gobierno local consideraba extinta.
“Les habían quitado sus tierras y no querían reconocer que aún existían para no indeminizarlos por los despojos’’, recuerda con un café de por medio. “Así que los organizamos en los años 70 e interceptamos al presidente de ese entonces, que era Luis Echeverría, que estaba de visita en el estado. Salimos al paso con un grupo de cucupás altos y malencarados de paliacates en la cabeza y le dijimos: aquí están, señor, en Baja California sí hay indígenas’’.
Desde entonces la estrategia de Sánchez es acorralar a autoridades y paa ello cuenta con el apoyo del ex diputado José Jacques, su marido, a quien conoció cuando ella trabajaba en el Instituto Nacional para los Adultos en Mexicali cuando ya ambos tenían más de 50 años. El le solicitó material para alfabetizar a inmigrantes en Los Ángeles, donde vivía tras huir de la persecución estudiantil del 68 en la CDMX. Pronto se casaron.
En 2006 regresaron juntos a México cuando Jacques logró una representación como migrante en la legislatura federal.Desde ahí impulsaron la despenalización de hasta10 años de cárcel que imponía México a los indocumentados; empujaron una Ley de Migración e hicieron crecer el Movimiento Migrante Mesoamericano para, entre otras actividades ayudar a las madres centroamericanas a buscar a sus hijos.
“Todo esas experiencias queremos compartirlas y apoyar a otras madres del mundo con las que nos reuniremos en noviembre en que vendrán a México madres de Tunez, Mauritania, Senegal, Filipinas que tienen la esperanza de encontrar a sus hijos que salieron en busca de una vida mejor. Pero desaparecieron.

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