10 de Diciembre de 2018

¿Dar o no agua a los migrantes en el desierto?

Screen-Shot- 2018-09-28- at -12.23.57- PMScreen-Shot- 2018-09-28- at -12.23.57- PM

NORTEÁMERICA.- La lucha de la Patrulla Fronteriza estadounidense contra los inmigrantes indocumentados incluye ahora arrestos y hostigamiento contra los activistas que dejan agua y vituallas en puntos del desierto de Arizona, fronterizo con México, con la idea de evitar muertes por sed y hambre.

Oficialmente, se trata de acciones legales contra personas cómplices de la inmigración ilegal. Extraoficialmente, temen los voluntarios, de una campaña no solo para endurecer la persecución de indocumentados sino para tratar de cerrar las organizaciones de voluntarios promigrantes, en especial una que se ha convertido en una “causa celebre” en el estado de Arizona: No More Deaths(No mas muertes).

En enero de 2018 un video causó sensación en internet: mostraba un pequeño grupo de agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense al momento de patear garrafones de agua, en medio de vegetación de desierto.

La escena había sido filmada en el desierto de Arizona y divulgada por grupos de ayuda humanitaria que como No More Deaths y La Coalición de Derechos Humanos, con sede en Tucsón, dejan esa ayuda en varios puntos del desierto. Magra como sea, podría ser la diferencia entre la vida y la muerte para los indocumentados que tratan de pasar a Estados Unidos por esa ruta.

Sin entrar en el debate sobre los temas de justicia o de derecho que rodean la inmigración, especialmente sin documentos, en los Estados Unidos, las sardónicas muecas de los agentes al derramar el agua en los contenedores o patearlos para que se vacíen en la arena y llevarse las provisiones de emergencia, no ayuda a sentir simpatía por ellos o su misión.

Muertes en la frontera

De acuerdo con No More Deaths, un ministerio de la Iglesia Unitaria, entre 2012 y 2015 los suministros fueron saboteados 415 veces, o sea un promedio de dos semanales. En concreto, mas de 13 mil litros de agua fueron derramados.

De acuerdo con reportes oficiales, en el año fiscal que terminó en septiembre de 2017, hubo 294 indocumentados muertos en la frontera, mayormente por exposición a elementos, incluso deshidratación e hipotermia. Fue la menor cifra desde 2004.

El gobierno gusta subrayar que uno de los factores de esa disminución es su mayor actividad de vigilancia, pero grupos activistas indican que eso parece incluir indiferencia o demoras a iniciar búsquedas de indocumentados extraviados en el desierto, aun con reportes mas o menos precisos.

El diferendo llegó a tal grado que en Arizona al menos los grupos humanitarios dejaron ya de enviar avisos a la Patrulla Fronteriza y tratan de hacer los rescatespor su cuenta. Pero eso leva a otro problemas.

El video que reflejaba la destrucción de agua por agentes fue presentado en enero durante una conferencia de prensa. Horas después Scott Warren, uno de los participantes en el acto informativo, era detenido acusado de asilar a inmigrantes indocumentados luego de que al parecer fue seguido o visto por vigilantes cuando llegaba a un sitio conocido como The Barn (el establo), y hablaba con dos personas -luego detenidas como indocumentadas- a quienes entregó comida, agua, y ropa limpia.

El caso Warren no es único.

La historia revivió recientemente, luego de que cuatro voluntarios de No More Deaths respondieron el año pasado a una llamada de auxilio: una mujer informaba que dos familiares y un amigo estaban sin agua en una de las secciones más mortíferas de la frontera entre los Estados Unidos y México.


La Patrulla ¿renuente?

Durante horas, los mensajes de los voluntarios a la Patrulla Fronteriza no recibieron respuesta. Finalmente, relató la revista electrónica The Intercept, partieron en una camioneta y se dirigieron hacia la cumbre donde se decía que estaban los inmigrantes.

Una vez en el refugio, los voluntarios fueron localizados por agentes federales, que comenzaron un proceso que podría generar cargos formales. Ahora, más de un año después, cada uno enfrenta la posibilidad de un año de prisión mientras los abogados del gobierno Trump luchan para mantener secretas las comunicaciones donde los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley festejan celebran que se mantengan en secreto los mensajes intercambiados.

Las disputas legales comenzaron cuando los abogados de los voluntarios presentaron una serie de mociones en las que piden al juez magistrado de Arizona Bruce G. Macdonald que se desestimen los cargos y alegan que hubo aplicación selectiva de la ley, y violaciones de la ley internacional, violaciones al debido proceso y a la libertad religiosa.

Entre las bases de su demanda, The Intercept señaló que se adjuntaron a las mociones varios documentos, incluso mensajes de texto entre funcionarios federales, algunos de ellos con expresiones que pueden ser consideradas como racistas.

Los abogados del Departamento de Justicia buscaron evitar su difusión, pero no lograron evitar que salieran a la luz.

El juicio y la amenaza contra los voluntarios parecen conjugarse con una creciente hostilidad de las autoridades migratorias estadounidenses, que en declaraciones oficiales sostienen que a final de cuentas también tratan de salvar vidas. “A todos nos preocupa salvar vidas”, señaló Stephanie Dixon, portavoz de a Patrulla Fronteriza citada por el diario Arizona Daily Star.

Pero de acuerdo con activistas pro-migrantes en la frontera, han comenzado a sentirse obligados a poner letreros que tranquilicen a sus presuntos usuarios de que el agua no es una trampa de “la migra” ni está envenenada por las autoridades.

La pelea legal ha llegado al punto que de acuerdo con los acusados, los abogados del gobierno tratan de evitar se hagan públicos incluso solicitudes sin llenar del Servicio de Pesca y Vida Silvestre -.que da los permisos correspondientes para acampar en tierras federales, caza y pesca- disponibles por internet.

Algunos creen sin embargo que la campaña -o lo que sea- está dirigido específicamente contraNo More Deaths, que habría irritado a las autoridades por sus críticas públicas a la Patrulla Fronteriza.

Para otros, no es mas que el símbolo de la ruptura de la relación entre autoridades y grupos no-gubernamentales que parece extenderse a cada vez mas partes del gobierno Trump.

About the Author

José Carreño Figueras
Periodista. Corresponsal de El Universal y Notimex en Washington. Actualmente labora en El Heraldo de México.

Be the first to comment on "¿Dar o no agua a los migrantes en el desierto?"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*