10 de Diciembre de 2018

La Alianza Transpacífica para la Prosperidad, el TLCAN y las negociaciones

La decisión de descartar la Alianza Transpacífica para la Prosperidad (TPP) solo ofrece razones negativas para que Canadá o México renegocien el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN) como propone el gobierno de Donald Trump.

De acuerdo con la revista estadounidense “político”, la demanda de renegociación parece más bien expresar la idea de que los Estados Unidos pueden usar su poderío para extraer concesiones de los dos países, en lo que la publicación comparó con el aumento de renta a inquilinos que no tienen adonde ir.

Pero las cosas no serán tan fáciles y menos cuando esos países ya saben lo que buscan los negociadores estadounidenses y de hecho lo habían concedido, como parte de los trabajos del TPP que el propio Trump descartó tan pronto llegó al gobierno.

De acuerdo con la revista, aunque nunca hubo un anuncio formal de “negociaciones de modernización del TLCAN” ni comunicados presidenciales, “tras bambalinas, los negociadores del presidente Barack Obama pasaron más de tres años regateando y luchando para actualizar y mejorar el acuerdo de 1994, y finalmente consiguieron mucho de lo que querían”.

Según el recuento, Canadá aceptó a regañadientes dar a los agricultores estadounidenses acceso modesto, pero sin precedentes a su muy protegida industria láctea; México aceptó con renuencia fortalecer las reformas laborales con más mordida que las incluidas en el TLCAN.

Las nuevas reglas hubieran abierto sectores de servicios como seguros, contabilidad y entrega urgente, junto con el comercio electrónico y otras industrias digitales que no existían cuando nació el TLCAN. Aseguraron también nuevas restricciones a las empresas estatales, más protecciones para la propiedad intelectual y nuevas salvaguardias para el medio ambiente.

De acuerdo con Michael Forman, que estuvo a cargo del Oficina de Representación de Comercio Internacional (USTR) bajo el gobierno Obama, México y Canadá cedieron porque el TPP les hubiera dado mejor acceso a los mercados asiáticos.

Pero al descartar el TPP, Trump descartó la zanahoria y ahora no le queda más que el garrote, y la renegociación de un acuerdo como el TLCAN demandará “paciencia, sensibilidad y atención al detalle”, tres características “que no suelen ser asociadas con la marca Trump”.

Desde el inicio de su campaña Trump presentó al comercio global como “un foso de serpientes donde los fuertes y hambrientos se comen los débiles y blandos. El TLAN fue definido por Trump como el peor acuerdo comercial en la historia estadounidense, que solo podría ser arreglado por un negociador tan hábil como él dice que es.

Pero Trump ha sido vago respecto a lo que implicaría un mejor trato comercial, excepto en la idea de que haría retornar la industria manufacturera y la “grandeza” estadounidense, a costa de Canadá y especialmente de México.

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