10 de Diciembre de 2018

Huyen de la violencia en Honduras y… ¡encuentran otra en Tultitlán!

Las calles de Tultitlán tienen nuevos inquilinos. Crédito: Adriana Góchez Las calles de Tultitlán tienen nuevos inquilinos. Crédito: Adriana Góchez

NORTEAMÉRICA.- En la colonia Benito Juárez, Tultitlán, Estado de México, desde hace por lo menos dos años se ha vuelto habitual ver caminar por sus calles a mujeres de cabello rizado, así como hombres y niños de raza negra. Ya son comunes los saludos: “buenos días, madre”, “buenas tardes, madre”.

Se trata de migrantes hondureños que aquí han encontrado su nuevo hogar. La mayoría habita casas que están cerca de un canal de aguas negras, donde la renta es más barata, mil pesos al mes.

Nadie sabe quién fue el primero en llegar a esta colonia azotada por los robos, extorsiones y asesinatos, pero poco a poco por invitación de amigos o familiares han comenzado a poblarla, tras verse truncado su sueño de migrar a Estados Unidos o porque eligieron a México para conseguir una mejor vida. Se estima que son más de 25 y la cifra se incrementa pues hay una mujer embarazada y en los últimos meses han arribado más.

La mayoría proviene del municipio La Ceiba, Honduras, huye de la pobreza y violencia. Este lugar en 2017, registró 137 homicidios, según cifras del Observatorio Local de la Violencia de la Ceiba.

“Me vine de allá con mis seis hermanitos, mi mamá, mi hijo y mi esposo por hambre y delincuencia. A mi mamá le mataron a su cuñada, la asesinaron supuestamente por su marido, nos dieron días para salir, sacaron a mi mamá de su casa, nos quedamos sin nada. Un tío nos trajo a esta colonia, sabrá Dios cómo llegó aquí”, cuenta a Norteamérica Yoselin Reyes, una joven de 19 años, quien es madre de un niño de tres.

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Su plan, dice, es quedarse unos meses más para reunir el dinero suficiente y lograr ir a Estados Unidos. Lleva aquí nueve meses.

“Mi mamá puso su comedor de comida hondureña, y yo a veces me voy a vender paletas a los puentes, no nos ha hecho falta comida, allá en Honduras sí”.

La mayoría de mujeres hondureñas se dedica a vender o comida; mientras que los hombres agarran cualquier “chambita”: albañilería, carpintería y herrería; y algunos piden limosna.

Con lo que no contaban es la persecución por parte de la policía y la inseguridad. “Lo que nos pone asustados a veces es la policía que viene a asaltar, hacen un registro y si no tienes nada (documentos que acrediten su estancia), te dice ‘te vamos a llevar a inmigración, dame mil 500, dame tu celular, dame todo lo que tienes’.

“Traquetea la pistola para que tengamos miedo. Allá en Honduras no se mira eso, que la misma policía te asalte, me lo han hecho tres veces”, afirma Walter Reyes, un joven de 22 años que desde hace cuatro meses vive aquí.

Al esposo de Yoselin delincuentes le han propuesto robar. “Mi marido se encontró a dos mexicanos que lo invitaron a trabajar, les preguntó de qué, y era para asaltar, pero no sé si fue aquí. No aceptó”, señala.

Yoselin y su hijo en las calles de la colonia Vicente Guerrero en Tultitlán. Crédito: Adriana Góchez

Yoselin y su hijo en las calles de la colonia Vicente Guerrero en Tultitlán. Crédito: Adriana Góchez

Cada dos calles, como medida de protección, los habitantes cuentan con una alarma vecinal, la cual han comprado con sus propios recursos o el gobierno municipal se las ha dado. Al recorrer la zona es común ver lonas con la leyenda: “Vecinos organizados. Cualquier intento de agresión física o robo se reactivará la alarma”. Así se protegen, además de no salir después de las 22:00 horas.

“Ya da miedo salir, ya no sabes si vas por bolillos, si te van a asaltar”, dice Gloria, una mexicana que vive aquí desde hace 46 años.

Cuando se les pregunta a los vecinos cuáles son los lugares que evitan concurrir, pareciera que no podrían vivir en esta colonia, son casi todos: “allá, en esa esquina roban”, “en esta otra también”, “en la esquina de allá asaltan”, responden.

Pero la inseguridad, no se reduce a robos, locatarios denuncian que los extorsionan policías y delincuentes. “Hay gente que pasa por su renta, a mí no me cobran porque trato de llevarme bien con ellos, invitarles una cerveza, de vez en cuando darles 50 pesos. Los policías también te piden, 500, mil pesos”, dice el dueño de un negocio que prefiere no decir su nombre por seguridad.

En La Ceiba, donde vivía Olvin, un indocumentado que hace dos semanas llegó al separarse de la Caravana Migrante, las extorsiones eran el pan de cada día: “la violencia abunda allá, matan a la gente porque no paga ‘el impuesto’”, cuenta.

Quienes habitan esta colonia se sienten en la orfandad, si algo grave pasa, ni la policía interviene.

“Aquí matan personas como si mataran perros”, dice una señora que vende comida. Es una situación que se propaga a colonias aledañas: Buenavista, La Libertad y Las Torres.

La madrugada del 8 de noviembre pasado, un policía con cinco días de servicio fue asesinado y tres de sus compañeros resultaron heridos tras una emboscada, en la calle 5 de Febrero, esquina con Río Pánuco, Ampliación las Torres. A una calle de la zona que habitan los migrantes hondureños.

A pesar de lo ocurrido, los vecinos refieren que todo sigue igual, no hay más vigilancia.

En año pasado en el cruce de avenida Las Torres y Camino a Sierra de Guadalupe, colonia Benito Juárez, una joven fue asesinada a balazos.

De la inseguridad que se vive en la zona, los hondureños evitan hablar, pero las cifras son significativas: habitan un municipio que en septiembre de este año registró nueve homicidios, que tuvo dos incidentes relacionados con el narcomenudeo, 97 robos a negocio y siete violaciones, según cifras del Semáforo Delictivo.

Son cifras menores a las registradas en su lugar de origen, La Ceiba, donde al mes se contaba un promedio de 11 homicidios y una víctima cada dos días y medio. Pero sin duda, están en otro lugar violento.

EN CIFRAS

CENTROAMERICANOS EN MÉXICO

31 mil 766 centroamericanos se estima viven en México en los últimos cinco años, ya que de los 701 mil 568 presentados en este periodo, 669 mil 568 fueron deportados, según cifras de la Unidad de Política Migratoria.

La Ceiba, Honduras
2017
137 homicidios registrados

119 de las víctimas fueron hombres

18 de los asesinatos fueron contra mujeres

89 de los homicidios fueron contra personas entre los 15 y 34 años

64.8 por cada 100,000 habitantes es la tasa de homicidio en La Ceiba

Fuente: Observatorio Local de la Violencia de la Ceiba de la Universidad Autónoma de Honduras

TULTILTLAN, ESTADO DE MÉXICO

2017

81 homicidios

16 denuncias por extorsión

0 incidencias relacionadas con el narcomenudeo

2018 (enero a septiembre)

64 homicidios

19 denuncias por extorsión

18 incidencias relacionadas con el narcomenudeo

Fuente: Semáforo Delictivo Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública

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