21 de Enero de 2019

EU y México, dos países renuentes a dar asilo

Andres Manuel en llamada con Donald Trump para tratar temas migratorios. Créditos: Foto Andrés Manuel López Obrador Andres Manuel en llamada con Donald Trump para tratar temas migratorios. Créditos: Foto Andrés Manuel López Obrador

NORTEAMÉRICA.- De acuerdo con la investigadora Dolores París Pombo, del Colegio de la Frontera Norte (colef), “un acuerdo entre México y Estados Unidos declarando al primero como tercer país seguro, significaría que las personas de terceros países (por ejemplo, centroamericanas) que se presentan a pedir asilo en la frontera sur de Estados Unidos, serían sistemáticamente rechazadas y obligadas a pedir refugio en México’.

El Plan “Quédate en México”  establece  que las personas de terceros países que lleguen a la frontera sur de Estados Unidos a pedir asilo, tendrán que esperar primero en México a ser recibidas por las autoridades estadounidenses para pasar una entrevista de temores fundados. Después de dicha entrevista, serían devueltas a México y tendrían que esperar ahí a que sus casos fueran tramitados en las cortes estadounidenses (es decir entre dos y 5 años)”.

En su edición del 24 de noviembre, el diario estadounidense The Washington Post, afirmó que el gobierno de Donald Trump había logrado el acuerdo del entonces a punto de entrar régimen del presidente Andrés Manuel López Obrador, para impulsar el plan denominado “Quédate en México”, que siempre según el diario consistiría en que los solicitantes de asilo que llegan a Estados Unidos por su Frontera Sur podrían ser devueltos a México para esperar la resolución de su caso en las cortes estadounidenses.

Ese mismo día, la oficina de prensa de la Senadora Olga Sánchez Cordero, a solo una semana de asumir la Secretaría de Gobernación, negaba que se hubiera llegado a un acuerdo. Después de todo, se trataba de una conversación entre un gobierno en funciones y uno que todavía no era.

Lo que sí estableció sin lugar a duda fue que la prioridad inmediata sería la protección de los derechos humanos y la ayuda a los migrantes centroamericanos, responsabilidad en ese momento del aún vigente gobierno de Enrique Peña Nieto, que debería también definir la situación legal de los integrantes de las caravanas.

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“El futuro gobierno no considera en sus planes que México asuma la condición de “tercer país seguro” para la atención de los migrantes centroamericanos, o de otros países, que se encuentran en territorio de México, o para los que lo hagan en el futuro”, manifestó el comunicado de Sánchez Cordero.

En el análisis de París Pombo, publicado por el Colef, el Plan “Quédate en México” no significa, efectivamente, un acuerdo de “Tercer país seguro”. Sin embargo, tiene implicaciones de enorme magnitud en materia de protección y asilo en ambos países.

Según la investigadora, “si bien el número de solicitantes de asilo en México ha crecido muy rápidamente en los últimos cinco años (multiplicándose por 10), el número total de solicitudes sigue siendo una ínfima parte de las que se presentan en Estados Unidos”.

PETICIONES DE ASILO 

Las cifras que cita la apoyan: en 2017, México recibió 14,596 peticiones de la condición de refugiado mientras que Estados Unidos recibía 143,000 solicitudes de asilo afirmativo. De ese número de solicitudes, 79,000 se presentaron en algún puerto de entrada de la frontera con México, por parte de personas provenientes de decenas de países del mundo que transitaron por territorio mexicano.

“Ambos países presentan problemas graves de retraso en las resoluciones y acumulación de casos pendientes”, destacó.

En el caso de México, la resolución de una solicitud de la condición de refugiado debería hacerse en 45 días hábiles, pero la mayoría de los solicitantes debe esperar más de 6 meses, y en algunos casos más de un año en recibir respuesta de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), lo que de acuerdo con París Pombo “redunda en un número muy alto de abandonos o desistimientos”.

De hecho, el texto precisó que para diciembre de 2017 el 53 por ciento de las solicitudes presentadas ese año de los solicitantes había abandonado o desistido.

En el caso de Estados Unidos, el tiempo establecido por la ley para la duración del trámite es de 180 días, pero en la actualidad, “la gran mayoría de los casos excede los dos años de espera, y algunos duran hasta cinco años”.

De tal manera, para junio de 2018 existía un número de 320,000 casos pendientes de asilo afirmativo y un total de 746,000 pendientes de asilo de cualquier tipo.

Y de ellos, había al menos dos mil solo en la ciudad de Tijuana, antes de que llegara la primera caravana centroamericana…

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José Carreño Figueras
Periodista. Corresponsal de El Universal y Notimex en Washington. Actualmente labora en El Heraldo de México.

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