22 de Marzo de 2019

El secretario de Michoacán que vivió 30 años en EU

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NORTEAMÉRICA.- Detrás del teléfono está el migrante, activista y funcionario binacional José Luis Gutiérrez Pérez (Tzitzio, 1961). Se muestra inquieto por el futuro de los migrantes en la era AMLO-Trump. No lo dice solo por ser funcionario y activista, lo ha vivido en carne propia.

Recién egresado de la carrera de veterinaria por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Nicolaita), Gutiérrez Pérez, desde hace tres años, Secretario del Migrante de Michoacán, se enfiló al sueño americano. El viaje que sería de dos años para pagar deudas y comprar una “camionetita”, se prolongó por tres décadas de luces y sombras.

La suerte laboral y académica lo acompañó. Comenzó la cocina de un supermercado que tenía un restaurante y terminó como gerente de la cadena. Desde el primer momento estudió inglés y desarrollo comunitario.

Apasionado por la labor que abandera en su tierra natal, José Luis relata a Norteamérica algunos de los momentos más difíciles que tuvo como migrante en los primeros años en EEUU: “dormía muy poco, cada día me iba a trabajar a las 4:00 de la mañana y luego a estudiar”. De pronto todo perdió sentido, “me aventé dos semanas sin salir del departamento. Dormí, dormí y medité”.

“Se acabó, no puedo seguir así”, pensó una mañana al despertar.

Al tratar de explicar lo que le pasó, creo que fue la presión cotidiana y una etapa de soledad. “Fue una crisis de identidad, de rumbo. No tenía a nadie que me apapachara”.

Un día lo paró la policía por manejar sin licencia y lo metió a la cárcel. “Se portaron muy bruscos y yo me dije ¿qué estoy haciendo aquí?, me voy a mi país”, pensó en un arranque de cólera, pero al final optó por resistir más para juntar “un ahorrito” y aguantó mucho más.

Entre las razones para quedarse 30 años fueron las oportunidades académicas: su maestría en Educación Urbana en el Columbia College, y su paso por el Instituto del Progreso Latino, en el barrio mexicano de La Villita, donde se convirtió en presidente de la Junta Directiva. Se alistó además como voluntario en apoyo a otros migrantes hasta fundar la casa Michoacán en Chicago, hoy su segunda casa.

Fue presidente de la Federación de Clubes Michoacanos en Illinois de 2001 a 2006; coordinador general y fundador del Frente Binacional Michoacano, así como consejero electo al Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.

José Luis Gutiérrez durante la entrega de documentos a familias binacionales

José Luis Gutiérrez durante la entrega de documentos a familias binacionales

Lejos de su tierra, lo que más extrañó fue la convivencia familiar. Hace 33 años cuando decidió irse, tenía una relación muy estrecha con sus hermanos, ahora en Morelia como funcionario estatal, admite con un dejo de tristeza, “cada quien tiene su vida, difícilmente hablamos”. Sus padres ya están grandes y lo que más aprecia es pasar tiempo con ellos.

Para Gutiérrez, el haber sido activista le permite hoy como funcionario, pensar fuera de la caja, hacer programas que verdaderamente ayudan a la gente, como el que implementó en Michoacán en febrero de 2016: “Palomas Mensajeras”, programa de reunificación familiar para adultos mayores que tienen años sin ver a sus hijos radicados en EU. Se ha ayudado hasta el momento a casi 5,000 familias.

Hijo de una cultura migrante (su padre también estuvo en EU) se reivindica como tal pero reconoce que ser funcionario le permite trascender una visión que desde la sociedad civil nunca hubiera logrado.

“Le dije al gobernador (Silvano Aureoles), no es lo mismo ser borracho que cantinero, no es lo mismo ser activista que ser funcionario. El gran dilema es mantener ese equilibrio”.

Pero el escenario más grave, dice, es el futuro de los migrantes en la era Trump-AMLO, porque “no veo en ninguno de ellos un genuino interés de incluir en los grandes diálogos a las comunidades organizadas”.

Detrás de esas circunstancias le resulta cada vez más complicado decidir qué hará una vez que termine su ciclo en la Secretaría del Migrante de Michoacán, el estado con mayor flujo migratorio: no sabe si decidirá regresar a EU por estabilidad económica y donde nació su primera hija, o en su querido estado, donde se volvió a casar una moreliana con quién tiene una niña pequeña.

EN CIFRAS

  • 69 mil niñas y niños nacidos en EEUU radican en Michoacán que han regresado con sus padres deportados.
  • Michoacán es el estado que más remesas recibe al año. De 4 millones 786 mil dólares que son recibidos por mes, en 2017 aumentó a 5 millones 350 mil dólares.

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