21 de Noviembre de 2018

Un gringo en busca de gobernar México

Joe T. Hodo, Gregory BergerJoe T. Hodo, Gregory Berger

NORTEAMÉRICA.- Gregory Berger llegó a México hace 20 años en busca de fortuna. Este gringo anti Trump, oriundo de Nueva York, es un documentalista, catedrático y creador del personaje Joe T. Hodo, petrolero texano que quiere ser presidente de este país y hacer fortuna a costa de sus ciudadanos.

Joe T. Hodo, que saltó a la fama en 2013, tiene más de un millón de vistas en Facebook. Tras el lanzamiento del montaje, el año pasado anunció la creación del partido GÜERO (Gringos Unidos con Españoletes  para Restablecer el Orden).

—¿Con quién quieres hablar, con Gregory o con Joe?— preguntó Greg al inicio de la entrevista
—Prefiero hablar con Greg porque Joe…¡es terrible!— respondí.

Accedió inmediatamente, con voz amena, afable y con un español casi perfecto arropado por el inevitable acento inglés estadounidense.

Greg llegó a suelo mexicano en 1998. Acompañaba a un amigo cineasta que realizaba una película sobre migración. Al neoyorquino le gustó tanto esta tierra que se volvió a rematar sus muebles. Con ese dinero, a las tres semanas ya estaba instalado en México para “ buscar mi fortuna”.

Al comediante le gustó el ambiente político que se respiraba entonces. Cómo se palpaba en la gente la esperanza que, a su entender, gestó diferentes movimientos como el Zapatista y otros.

—Eran grupos que tomaban la historia en sus manos— recuerda con emoción Greg, que creció en los tiempos de Reagan, después de la guerra fría, y que pensó que ser protagonista de algún cambio en su país era poco probable.

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desde entonces vive en Cuernavaca. El creador de Joe, de 45 años, se casó y tuvo un hijo en esta población y, para mantenerse, empezó dando clases de inglés. Además, la Ciudad de la Eterna Primavera es un lugar tranquilo para trabajar en sus proyectos como documentalista.

Le encanta la Ciudad de México pero cree que las relaciones geográficas son como las relaciones de pareja, “cuando hay algo de distancia es mejor”. Nunca me he hartado porque la veo a 70 km”. Aunque no puede decir lo mismo de Joe, a quien lleva todo el tiempo en su cabeza.

Gregory Berger, leyendo a Octavio Paz

Gregory Berger, leyendo a Octavio Paz

—Joe insiste en que es real pero yo sé de buena fuente que no, que yo lo inventé— dice Greg de manera inesperada. Diferentes medios lo han entrevistado como si fuera real y mucha gente lo cree. Al final se dan cuenta que no todos los gringos son así.

A Joe T. Hodo lo anteceden, al menos, cinco personajes diferentes. —Por cierto, que su apellido suene a grosería es mera coincidencia— aclara su creador. Su primera invención fue en 2003, “había hecho varios documentales serios pero, fuera de cámara, siempre hacía payasadas”. Estaba furioso con la guerra de Irak y decidió crear a “Gringo Town”, un yanqui enojado con Bush que decide limpiar parabrisas para armar una guerrilla y derrocarlo.

Mientras que uno de los videos más memorables es aquel que muestra a Joe con su casi tatuado traje azul, corbata roja y sombrero texano en 2015 en la Cámara de Diputados, donde, por cierto, lo ven como a uno más. Se lleva muy bien con los políticos, es extrovertido, a diferencia de su inventor, que hoy tiene la doble nacionalidad por cuestiones de seguridad. Le llegaron señales de que incomodó demasiado.

El petrolero cabildeaba para aumentar su negocio en México. Quería promover la extracción de gas natural del suelo, a cambio de prosperidad.

Joe, sin pelos en la lengua, decidió permanecer en México para apropiárselo. Perdió las pasadas elecciones pero sigue con nuevos proyectos. Todos incluyen adueñarse de este país. Por ello entrevista a personas que considera un obstáculo para lograrlo, como el padre Solalinde, las patronas, la policía comunitaria de Guerrero. —En general—dice —gente que hace acción social.

—El siempre cree que va a ganar pero siempre sale perdiendo y así el pueblo organizado va triunfando. Esa es la idea de su creación— señala Greg.

El productor no trabaja solo. Aquella vez, para entrar al Congreso, Belén Luckie y Antonio Hernández, lo acompañaron para grabar el video. Eran sus alumnos de la UAM de Morelos, de donde es profesor de la Facultad de Artes. —Me debían una materia y me preguntaron si se podía hacer algo. Les dije “Bueno, si se rifan a infiltrarse al Congreso conmigo, les doy su calificación”. Desde entonces, han sido sus colaboradores.

Desde niño, lo envuelve el amor por el cine, la política y las ganas de comportarse como un payaso. Esto lo hace realidad con Joe, a quien augura larga vida, así como su estancia en México, donde quiere morir.

—¿Algo que agregar? — le pregunté
—Que no hagas caso a Joe. De todo lo que dice, haz lo contrario.

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