22 de Marzo de 2019

División política, Santa Lucía y centroamericanos

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NORTEAMÉRICA.- Un manotazo sobre la mesa en México, una elección dividida en Estados Unidos y miles de migrantes centroamericanos en marcha dominaron el panorama político en América del Norte.

El manotazo fue del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, que usó una consulta cuestionada para apoyar una decisión predeterminada: cancelar la construcción ya en marcha del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, propugnada por el gobierno saliente y favorecida por grandes capitales mexicanos y extranjeros.

El proyecto favorito del nuevo gobierno es la reformulación de la actual Base Aérea de Santa Lucía para convertirla en un aeropuerto civil ampliado en el curso de tres años.

Para AMLO, se trataba sobre todo de restablecer el principio de autoridad presidencial frente al poder económico. Su determinación llevó a una baja en las calificaciones crediticias de México pero no dejó dudas y su posterior acercamiento a empresarios pareció ayudar a suavizar el impacto.

Paralelamente, las elecciones del seis de noviembre en Estados Unidos arrojar un resultado mixto: los demócratas conquistaron una convincente mayoría en la Cámara baja pero no lograron arrebatar el Senado a los republicanos, luego de una intensa campaña del presidente Donald Trump, que volvió a perder el voto popular pero logró incrementar la presencia republicana en la cámara alta.

El resultado deja abierta la puerta a un continuo conflicto de poderes e inmovilidad gubernamental. Como es su costumbre, Trump proclamó victoria y denunció lo que consideró como irregularidades electorales en distritos y regiones ahora dominadas por demócratas.

Uno de los argumentos electorales de Trump fue la “amenaza” representada por miles de migrantes centroamericanos que desde Honduras caminaron hasta ciudad de México y ya en números muy disminuidos, iniciaron camino hacia la frontera con Estados Unidos.

El hiperbólico carácter de “amenaza” invocado por Trump le permitió sin embargo excitar y exhortar a sus partidarios para asistir a las urnas y a consolidar su dominio del partido republicano.

Trump usó el mismo pretexto para tratar de endurecer la política migratoria de su país, con un resultado mixto. Por un lado, limitó administrativamente las posibilidades de asilo, pero al mismo tiempo sufrió un descalabro cuando una corte federal indicó que no podía terminar -como decidió hace unos meses- con el programa DACA, que ofrece protección a niños, ahora adultos jóvenes, que fueron llevados a Estados Unidos por padres indocumentados.

Las posiciones migratoria y comercial de Trump son representativas del choque con una serie de grupos en Estados Unidos.

La interacción entre las tres situaciones tendrán un impacto considerable en una América del Norte fracturada ya por las diferencias comerciales y de opinión entre los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México.

La retórica nacionalista del presidente Trump, que ofendió a los canadienses al calificarlos como “amenaza de seguridad nacional” y a los mexicanos como “violadores”, lo ayudó a concentrar a su alrededor a grupos racistas y nacionalistas, fue parte de una campaña pero también a despertar la irritación de una gran parte de los estadounidenses y de hecho a alejar al resto del mundo.

pero no a convertirse ene un líder del resto de los Estados Unidos sido una receta que donde las fuerzas centrípetas tres ac tos son aparentemente aislados aluno del otro

About the Author

José Carreño Figueras
Periodista. Corresponsal de El Universal y Notimex en Washington. Actualmente labora en El Heraldo de México.

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