10 de Diciembre de 2018

24 horas al día con miedo a ser deportado

Un indocumentado en Kentucky narra cómo es su día a día ante el temor de un trágico desenlace

Mientras busca alguna pieza extraviada, un barniz o una lija para reparar los muebles usados que ­­­-revenderá en su negocio de “segunda mano”, ubicado en Lexington, Kentucky, el mexicano Jonás Hernández se siente feliz por el trabajo independiente que saca adelante junto con su esposa hasta que otro pensamiento se le atraviesa para agriarle el día­: está en peligro de ser deportado.

El próximo 17 de octubre tendrá que acudir a la corte local a justificar su estancia en Estados Unidos en la Era del presidente Donald Trump; en otros tiempos, bastaría con que comprobara que no tiene antecedentes penales, pero hoy no es así: si alguien no tiene papeles tiene una alta probabilidad de que lo echen del país. Muy alta.

Con una yegua a su cargo en el rancho para el que trabajaba en sus inicios. Cortesía

Jonás vive en Estados Unidos desde hace 12 años.  Su cuñado, quien ya había estado varias veces en EU, lo convenció con el argumento de que allá ganaría el doble de lo que ganaba en México por el mismo trabajo.

“Crucé con él y agarramos trabajo en un rancho y después en un restaurante. Trabajé muy duro por tres meses para juntar dinero y traer a mi esposa, que venía con mi hija de dos años y un bebé en camino; tres años después, tuvimos otro. Después de siete años cumplí mi meta de ser independiente en mi negocio y nos ha ido de maravilla”.

Por eso la resolución de la corte podría ser mortal para los Hernández: en Kentucky tienen todo;  en su natal Comalcalco, Tabasco, nada.

Jonás ya había visto la deportación muy cerca el año pasado cuando unos policías lo detuvieron sin justificación mientras manejaba de regreso a casa. Tres camionetas grises comenzaron a seguirlo Y en un semáforo una de ellas se detuvo a mi lado, bajó un sujeto en short y playera que de inmediato se puso un chaleco de policía y le pidió documentos de identidad: Kentucky ha sido uno de los estados más golpeados por las redadas de “la migra”.

“Le dije la verdad, que no tengo numero de seguridad social ni identificación. Lo cuestioné cuando me pidió la tarjeta de conducir porque él era policía de ICE, no de tránsito, pero se la di.  Me subieron a la camioneta para llevarme a las oficinas, pero en el camino fueron recogiendo a más personas, hasta que éramos 10 hombres en cinco camionetas.

“Cuando vi que las oficinas estaban en una residencia me espanté, pensé que se trataba de un secuestro, pero no, a diferencia de mis compañeros me dejaron salir después de revisar que mi registro estaba completamente limpio. Hay policías malos y racistas, otros que tienen piedad, como el que me tocó, porque he sabido de compañeros a los que detienen, maltratan y luego deportan”.

 

Con la llegada del presidente Donald Trump en 2017 aumentaron las de redadas, y aunque el número de deportaciones ha sido menor en comparación con la administración anterior de Barack Obama, la persecusión y detención de indocumentados por causas y delitos menores, ha aumentado, y por eso Jonás tiene ahora el alma en un hilo.

“Mientras me hacían la revisión imaginaba lo solos que se sentirían mis hijos, como yo al alejarme de mis padres por venir a perseguir el sueño americano”

María, su esposa, no puede dormir muy bien pensando en que el futuro que puede cambiar para mal. “No permito que Jonás o los niños me vean preocupada, porque debo ser un apoyo, pero en las noches me entra una angustia al pensar en que mi familia, con Jonás lejos, se rompería”

Jonás no se atrevería a pedirle a su familia que regresaran a México porque eso sería truncar el sueño de su segunda hija de ser médico, y el menor el de ser el policía. La más afectada sería la hija mayor: por haber nacido en México cofirmaría para sí lo que ha pensado toda la vida: que los ilegales en EU no triunfan.

“Sé que tendría que esperar muchos años para volver a mis hijos si me deportan, pero me gustaría que la mayor al menos acabe la universidad, para no poner en riesgo sus estudios si decido traerla conmigo”.

Pero de todo esto se habla poco. Nadie quiere reconocer sus temores por la fecha de la próxima audiencia. “No sólo haría falta la figura de un esposo y un padre, sino su ayuda en el negocio. Él se encarga de buscar a los clientes y yo me quedo en el taller reparando. Si él se va creo que no podría con toda la carga, entre trabajar todo el día y cuidar a los niños que estarán extrañando.

“Veo a mis hijos felices con su papá, somos una familia unida, vamos de paseo muy seguido, entre todos hacemos las tareas y hay bastante comunicación. Nunca les he preguntado, pero creo que mis hijos sentirían un vacío muy grande. Temo un poco más por la mayor, a ella le tocó este proceso, también es indocumentada y ver que algo así le pase a su papá, la haría pensar que también ese es su destino”, dice María.

Si de algo está seguro Joel es de que no intentaría volver a EEUU si lo deportan, porque “el riesgo es mucho, y hay que evitar problemas. “Mientras llega octubre no voy a preocuparme, mejor a disfrutar y tratar de ser feliz.

CONTEXTO

En la orden ejecutiva firmada en enero pasado, el Presidente Trump ordenó al Departamento de Seguridad Interior  a priorizar la deportación de extranjeros con las siguientes características:

  • Convictos o ex convictos de cualquier ofensa criminal;
  • Procesados por delitos cuyos cargos no ha sido resueltos

–        Involucrados en fraude o tergiversación deliberada en conexión con cualquier asunto oficial • Quienes hayan abusado de algún programa relacionado con beneficios públicos

  • Sujetos a una orden final de deportación
  • De otra forma ponen en riesgo la seguridad pública o la seguridad nacional.

 

REPATRIACIONES

–       2015—207, 398

–       2016—219, 905

–       2017—167,064

Fuente: Unidad de Política Migratoria.

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